El deporte pues, se convirtió en una industria que apoya la mercadotecnia.

Esta vez si me llovió, y con razón, recibí un buen número de críticas por un error en la entrega anterior.

Admitirlo no me cuesta ningún trabajo, aceptar y reconocer cuando cosas como estas suceden; en dicha entrega mencioné como resultado de una serie de operaciones en el ejemplo de la tarifa de un taxista, la conclusión de $52.50, debió ser $51.25.

Por un lado, en un afán no de excusa sino por mera explicación; inicialmente mis cálculos estaban basados redondeando la corrida del taxi en 100 pesos, y por considerar que una corrida de esa cantidad es muy poco frecuente en nuestra ciudad, cambié todo el ejemplo tomando como base 50 pesos, todo lo ajusté menos la cifra final así que mea culpa.

Hubo quien me escribió preguntándome desde cuando era economista para hablar de estos temas.

Aclaro, el que esto escribe lo hace sobre temas de acceso público y popular, entendibles tanto para mí, como para cualquier otra persona que haya cursado al menos preparatoria, por tanto, reitero que el nombre de esta columna es la plática de café que expresa una opinión con la que se puede o no estar de acuerdo, lo que si queremos dejar claro es que nunca intentaremos EDITORIALIZAR.

Ya que siguiendo dos importantes premisas que dicen que todos los datos y principalmente los numéricos necesitan comprobación, no discusión.

Las ideas causan debate y en esos casos habrá tantas verdades como personas que de buena intención declaren sus convicciones.

Ahora sí, esta entrega es de opinión.

Hace algunos años, no más de cuarenta, en que el deporte era utilizado con intenciones de diversa índole, algunas políticas en donde las grandes potencias de la guerra fría se enfrentaban directamente en las pistas y en las canchas, parecía ser que el éxito deportivo evidenciaba el éxito ideológico entre los dos rivales: OTAN, encabezado por Estados Unidos, y el Pacto de Varsovia, encabezado por la Unión Soviética.

En México la cosecha de medallas a excepción de los olímpicos del 68, siempre fueron escasas.

En futbol por ejemplo, habríamos participado en todos los mundiales hasta 1982, sin embargo, siempre en el papel de “Patito feo”.

La afición a los deportes era limitada y desde luego que el boxeo era el más popular pues eso sí nunca nos faltó un ídolo.

Los intelectuales, periodistas de renombre, actrices, actores y gente de la farándula aceptaba solamente su afición a las corridas de toros, y ahí estaban en la primera barrera los infaltables políticos, poetas y gente que en lo general se decían de buen gusto.

¡Como han cambiado las cosas! desde aquel día en que Jacobo Zabludovsky en entrevista a Pelé en el estudio de “24 horas”, su primera pregunta fue: ¿Oiga, qué es usted muy bueno para el futbol y qué gana mucho dinero, es cierto?

Claro que un poco en broma, un poco en serio, pero en aquella época el comentarista de mayor influencia en este país, se decía aficionado a los toros y al tango.

Pero llegó la cultura del deporte, una cultura que en sí busca la preservación del buen estado físico y la salud corporal y mental.

Con esto la mercadotecnia, porque no puede faltar y porque es necesaria para cualquier proyecto. Así la cotización de los ídolos y figuras emblemáticas empezaron a manejarse como autenticas personalidades, ejemplo de vida, de esfuerzo.

Las marcas de ropa especializada contrataban estas imágenes en cantidades nunca antes vistas.

El futbol en México comenzó a resurgir y su competitividad inició el ascenso, junto a los salarios.

Lo que Pelé ganó en toda su vida, lo gana Cuauhtémoc Blanco en dos temporadas por dar un ejemplo.

Los políticos, los gobernantes, no olvidan sacarse la foto con los triunfadores.

Futbolistas, que llegan a ocupar puestos de elección.

El deporte pues, se convirtió en una industria que apoya la mercadotecnia.

Hace 10 años en el norte del país al mencionar Pachuca, la gente preguntaba ¿qué era eso? actualmente, la ciudad va ligada a su equipo de futbol.

Porque realmente ¿qué hay en Pachuca?, ¿grandes corporativos, gran industria o tal vez sea un centro de atracción turística? La verdad no, Pachuca es un centro minero de regular importancia, pero principalmente una gran organización futbolística exitosa tanto en lo deportivo como en lo social, que se inició con un amplio apoyo de los gobernadores Jesús Murillo Karam, Humberto Lugo Gil y más tarde, tomó la estafeta Manuel Ángel Núñez Soto.

Está a punto de iniciar el Torneo de Clausura en la primera división, los que estamos de corazón con La Franja, enfrentaremos cuatro meses de gran emoción.

El Puebla necesita 21 puntos para mantenerse en el máximo circuito, esto si Veracruz no da la sorpresa al conseguir más de 30 puntos.

Los refuerzos parecen ser los más acertados en base a la experiencia del torneo pasado: Melvin Braun, Felipe Ayala, Nicolás Olivera y Javier Campora son la receta que había que satisfacer.

No sé cuantos estemos en ese enamoramiento con el equipo, pero como un día dijo Borges: “El futbol es el amor fanático por unos colores”.

Suerte Chelis, Bernart, Olvera, Abraham y compañía.

Nos vemos en la próxima y les invitó como siempre a escribirme, ahora a nuestro nuevo blog https://unexpress.wordpress.com

About these ads

~ por jesusespinachain en enero 10, 2008.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: